Es siempre muy recomendable visitar de vez en cuando algún museo; despacio, sin prisa, no por obligación como ocuando íbamos con el colegio y sí por el mero disfrute que supone contemplar algo nuevo, inédito para nuestras retinas; o, en el polo opuesto, algo que hemos visto muchas veces pero que nunca lo hemos tenido delante, en toda su dimensión, desde el mismo punto de vista que el autor, observando todos los detalles, apreciando la longitud y dirección de los trazos... casi oliendo la pintura.
Es lo que me ocurrió en mi visita al Museo Reina Sofía, donde se puede contemplar el original del "Guernica", de Pablo Picasso, conocido de sobra por todos, pero que a mí, en directo, me impresionó. Y como novedad para mis retinas descubrí "El Gran Masturbador", de Salvador Dalí, puedes estar horas contemplando ese cuadro y seguirás descubriendo nuevos detalles.
Es más fácil abrir tu mente para estas cosas cuando tienes alguien al lado que te anima a ello. Es mi caso, ya que tengo la suerte de tener la "artista" en casa y que además de conseguir despertar en mí el interés por la pintura, hace maravillas como estas:




Gracias Elena. Acordarse.
Es lo que me ocurrió en mi visita al Museo Reina Sofía, donde se puede contemplar el original del "Guernica", de Pablo Picasso, conocido de sobra por todos, pero que a mí, en directo, me impresionó. Y como novedad para mis retinas descubrí "El Gran Masturbador", de Salvador Dalí, puedes estar horas contemplando ese cuadro y seguirás descubriendo nuevos detalles.
Es más fácil abrir tu mente para estas cosas cuando tienes alguien al lado que te anima a ello. Es mi caso, ya que tengo la suerte de tener la "artista" en casa y que además de conseguir despertar en mí el interés por la pintura, hace maravillas como estas:




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